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Leishmaniosis en perros: Síntomas y tratamiento

¿Qué es la leishamniosis en perros?

La leishmaniosis o leishmaniasis, a menudo abreviada como leishmania, es una enfermedad infecciosa endémica de la zona del Mediterráneo, así como de las regiones tropicales. Se produce cuando un mosquito (concretamente, los mosquitos llamados flebótomos) portador del parásito protozoo del género Leishmania pica a un animal o persona y se lo inyecta. Hay otras vías de transmisión, como mordeduras o transfusiones de sangre, pero son mucho menos habituales.

La leishmaniosis afecta principalmente a los perros y otros mamíferos carnívoros, aunque el protozoo también puede reproducirse dentro de los seres humanos. En cualquier caso, los cánidos son su principal víctima. La transmisión suele producirse de perro a perro: el mosquito pica a un cánido que es huésped del parásito y, después, a un perro sano.

Una vez dentro del cuerpo del perro, el parásito Leishmania infantum –de ahí procede el nombre abreviado de la enfermedad– comienza a multiplicarse y se extiende por sus órganos, lo que causa un progresivo deterioro de la salud del animal. Cabe mencionar que existen varios tipos de parásitos en la familia leishmania, pero en nuestro país solo se encuentra el mencionado infantum.

En la península ibérica, y concretamente en España, los casos de leishmaniosis se producen principalmente en el sur y oeste del país, por la combinación de factores climáticos –humedad y calor– que favorecen la reproducción de los mosquitos que portan el parásito. No obstante, el cambio climático está haciendo que la enfermedad se extienda de manera progresiva y sea cada vez más frecuente en toda España.

Síntomas de la leishmaniosis en perros: ¿cómo detectarla?

La enfermedad tiene un período de incubación variable, de entre 3 y 18 meses. A partir de ahí, los síntomas de la leishmaniosis en perros pueden ser muy diversos. Normalmente, el can se mostrará cada vez más apático, perderá el apetito o adelgazará aunque coma la misma cantidad que siempre, y beberá más agua de lo habitual. A medida que la enfermedad avance veremos síntomas más graves y difíciles de pasar por alto, como vómitos, diarrea, fiebre o incluso cojera.

Pero los síntomas más evidentes de la leishmaniasis en perros son las lesiones cutáneas características de la enfermedad, además de otros signos dermatológicos y problemas como calvicie localizada, bultos en la piel, caída excesiva de pelo, deterioro de las uñas, lagrimeo, inflamación de ojos y párpados, sangrado…

En algunos casos, la enfermedad permanece latente durante años y solo se manifiesta mucho tiempo después de la picadura. Incluso existen perros que son genéticamente resistentes a la leishmaniosis, una cualidad que se ve reforzada si están bien alimentados y en buen estado de saludo. Es importante entender este punto, ya que un perro puede dar positivo en un test de leishmaniosis y no desarrollar nunca la enfermedad. Existe una relación directa entre la fortaleza del sistema inmunitario del animal y el desarrollo real de la leishmaniosis.

Si crees que tu perro tiene leishmaniosis, lo mejor es que acudas rápidamente a tu veterinario, que podrá diagnosticar la enfermedad a partir de una muestra de sangre del animal. En ciertos casos, también se toman muestras de médula ósea o tejido linfático, con el objetivo de determinar el grado de infestación que sufre el perro.

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Tratamiento de la leishmaniosis en perros: ¿qué se puede hacer?

Antes de nada, debes saber que sí, existe tratamiento para la leishmaniosis. No obstante, es un tratamiento que aliviará solamente los síntomas, ya que la enfermedad en sí no tiene cura y, por desgracia, por ahora no hay forma de eliminar completamente el parásito. En cualquier caso, incluso este tratamiento antisintomático será mucho más efectivo si se inicia en las primeras fases de la enfermedad.

El tratamiento para la leishmaniosis en perros consiste en la administración de diversos fármacos durante varias semanas, a través de inyecciones o por vía oral. El perro deberá ser monitorizado tanto durante el tratamiento como en el futuro, a lo largo del resto de su vida.

El tratamiento contra la leishmaniosis no impide que se produzcan recaídas. Las probabilidades de una recaída varían enormemente en función del perro, su estilo de vida, posibles picaduras de otros mosquitos, calidad y frecuencia de los controles veterinarios y muchos otros factores. Es imposible cuantificarlas: hay perros que no vuelven a mostrar síntomas, mientras que otros sufren múltiples recaídas a lo largo de su vida. Sea como sea, si los síntomas vuelven a aparecer, deberemos llevar a nuestro perro de nuevo al veterinario, rápidamente, para retomar el tratamiento.

¿Cómo prevenir la leishmaniosis canina?

La primera medida de prevención es la vacuna contra la leishmaniosis. Se administra de forma anual y es altamente eficaz. Cada dosis de la vacuna de la leishmaniosis tiene un precio aproximado de entre 50 y 60€, dependiendo de dónde vivamos y el centro en el que la pidamos.

Otras medidas de prevención pasan por el uso de pipetas para la leishmaniosis, collares o aerosoles. Todos estos productos tienen como objetivo actuar como repelentes y alejar al mosquito cuya picadura transmite la leishmaniosis. Sin picadura, normalmente no hay contagio. Como te explicábamos antes, hay otras vías de transmisión, pero son sumamente infrecuentes.

Siempre debes recordar que ningún método de protección es infalible. Es perfectamente posible que un perro vacunado y al que se hayan aplicado repelentes sea picado y desarrolle la leishmaniosis. No obstante, es una cuestión de asegurarnos tanto como sea posible: si protegemos adecuadamente a nuestro perro, lo más probable es que nunca tenga que preocuparse por la leishmaniosis.

¿Se puede contagiar la leishmaniosis a los humanos?

Como la leishmaniosis se transmite fundamentalmente a través de la picadura de un mosquito, el hecho de que nuestro perro esté enfermo no supone ningún riesgo para nosotros. En España se detectan cada año unos pocos casos de leishmaniosis en humanos, pero suelen ser personas con el sistema inmunitario deprimido o en un muy mal estado general de salud. Por supuesto, deberemos tomar precauciones si ese es nuestro caso y residimos en una zona en la que abunden los mosquitos que transmiten la enfermedad, pero no deberemos preocuparnos por que nos la transmita nuestro perro.

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2019-11-11T07:40:21+00:00 28/08/2019 1:42:44 |Blog|Sin comentarios
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