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Mi perro me muerde ¿Qué puedo hacer?

Cuando un perro muerde, es normal que nos preocupemos, pero debemos entender, en primer lugar, que se trata de un comportamiento que puede ser natural en muchas circunstancias más o menos extremas, y normalmente poco habituales. Hasta el perro más dócil y cariñoso puede mordernos si lo asustamos, si experimenta un dolor intenso y repentino, si sufre de ansiedad u otros motivos similares (enfermedades, traumas, etc.).

En circunstancias normales,  un perro equilibrado en ningún caso debería morder ni a las personas con las que convive ni a otros perros o animales a los que esté acostumbrado. Lo decimos de forma tan rotunda porque los perros, como ya sabemos, son animales muy sociales, y entre los muchos comportamientos que pronto aprenden de su madre y sus hermanos está el que se denomina, precisamente, inhibición de la mordida.

Es decir, todos los perros aprenden que morder es un comportamiento inaceptable, que es incorrecto y puede acarrearles un castigo.

¿Cómo sucede este proceso de aprendizaje? En primer lugar, no está en la naturaleza de los perros el mostrarse irracionalmente agresivos hacia los seres, animales o humanos, con los que se relacionan en su día a día. No son animales solitarios, todo lo contrario, y entender cuándo es aceptable hacer daño y cuándo no forma parte de la vida en sociedad. Por esa razón, hay expertos que dicen que la inhibición de la mordida es un comportamiento innato.

Sea como sea, innato o adquirido, es un comportamiento que pronto se ve reforzado cuando el perro crece con su madre y sus hermanos. En cuanto el perro desarrolla los dientes, siente el reflejo de morder, pero viviendo en manada pronto descubre que hacerlo trae consecuencias negativas: sus hermanos y su madre protestan al ser mordidos, le gruñen y dejan de jugar con él. Rápidamente, como ya decíamos, el perro comprende que morder no es buena idea.

Pero sucede que, en muchas ocasiones, el perro pasa a formar parte de una familia antes de tenga totalmente claro que no debe morder. Incluso puede que se trate de un perro recién nacido. En esos casos, es nuestra labor enseñar al perro a no morder.

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¿Cómo educar a un perro para que no muerda?

Enseñar a un perro a dejar de morder es muy importante para que pueda relacionarse con nosotros y otros animales sin hacer daño. El perro tiene que entender que no debe morder, en general, y que si utiliza la boca al jugar –algo que hará constantemente, y que no tiene por qué ser malo-, debe controlar su fuerza.

Para enseñar a un perro a no morder, la clave es jugar con él y mostrarle con claridad cuáles son los límites que no debe sobrepasar. Podemos seguir los siguientes pasos:

1. Iniciar el juego en un momento en el que el perro esté calmado. Si empezamos a jugar cuando esté ya excitado, el perro no estará preparado para aprender algo nuevo, por lo que no nos entenderá y nos frustraremos. Tampoco debemos iniciar el juego cuando el perro esté durmiendo: siempre debemos respetar su descanso. Lo ideal es un momento en el que el perro esté lúcido y tranquilo.

Jugaremos con nuestras manos, ofreciéndoselas y retirándolas, retándole a atraparlas. El perro intentará cogerlas con la boca, y cuando consideremos que lo ha hecho con demasiada fuerza, debemos fingir que nos ha hecho daño: exclamaremos “¡Ay!” o “¡No!”, sin asustarlo, pero con claridad. Cuando se relaje, retomaremos el juego.

Este ejercicio debe realizarse unas tres veces al día, aproximadamente, durante no más de quince minutos cada una. Si lo repetimos demasiadas veces, el perro terminará perdiendo la concentración y cometerá errores.

2. Dejarle solo un breve espacio de tiempo después de la mordida. Podemos combinar esta práctica con el grito que hemos mencionado en el anterior punto, o recurrir a ella solo cuando el perro nos muerda con especial fuerza. Después del mordisco, automáticamente interrumpiremos el juego y dejaremos de prestar atención al perro durante 15 o 20 segundos. Si el perro nos vuelve a morder, nos iremos de la habitación durante varios minutos.

3. Ofrecerle alternativas para morder. Enseñar al perro a no morder es más sencillo si le ofrecemos alternativas, como juguetes para morder. Así, mientras aprende, el perro podrá descargar las ganas de morder, y entenderá además que hay cosas que sí puede morder. El objetivo es que el perro sea delicado con nosotros y otras personas y animales, pero que muerda libremente sus juguetes.

4. No reñir al perro. Este punto es importante: estamos adiestrando al perro, por lo que debemos asumir que el proceso de aprendizaje llevará un tiempo y nuestro amigo peludo cometerá errores. Queremos que el perro confíe en nosotros: si nos pasamos riñéndole, podría acabar cogiéndonos miedo, o quizás interprete que nuestras broncas son parte del juego.

Por esa misma razón, nunca debemos pegarle. Los perros tienden a jugar entre ellos de forma un poco salvaje, por lo que si le damos cachetes, estiramos y gritamos, probablemente solo conseguiremos que se excite más y le resulte aún más difícil entender que queremos que pare.

Como podemos ver, la clave para enseñar a un perro a no morder es la paciencia. Todos los perros pueden aprenderlo, pero lleva tiempo, por lo que no debemos esperar ver progresos solo en unos pocos días. El avance puede ser más lento en los perros de razas destinadas a la caza, en las que el reflejo de morder está más desarrollado de lo normal.

Paradójicamente, también puede ser complicado enseñar a no morder a los perros más pacíficos. Esto es debido a que antes debemos inducirles a morder utilizando juguetes o chucherías.

Si un perro llega a la edad adulta sin haber aprendido a controlar la mordida, lo más recomendable es que recurramos a un adiestrador canino profesional, especialmente si sospechamos que existen traumas o problemas de conducta difíciles de eliminar. A partir de los cuatro meses, aproximadamente, los perros pierden los dientes de leche y adquieren su dentadura definitiva, un punto en el que los mordiscos pueden llegar a ser realmente peligrosos.

2019-12-04T07:12:30+00:00 21/10/2019 9:00:14 |Blog, Consejos|Sin comentarios
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