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Como enseñar al perro a estar solo

Enseñar al perro a quedarse solo en casa: lo que debemos saber

Enseñar al perro a quedarse solo en casa es imprescindible, como saben todas las personas que conviven con uno. Es cierto que en ocasiones no resulta sencillo, pero a menos que nuestras circunstancias familiares permitan que siempre haya alguien en casa, lo que no es nada habitual, nuestro perro tendrá que pasar tiempo solo, inevitablemente.

Para muchas personas, un perro solo en casa implica encontrarse todo tipo de destrozos a la vuelta, por no mencionar los aullidos, lloros, ladridos constantes, heces… no obstante, nada de esto es inevitable. Quedarse solo en casa es algo que el perro puede aprender, como tantas otras cosas, siempre que estemos dispuestos a enseñárselo con paciencia, empatía y, sobre todo, tiempo.

Normalmente, cuando a un perro le cuesta quedarse solo, el problema es su falta de seguridad, de costumbre, o algún tipo de trauma sufrido cuando era pequeño.

Una madre miedosa o insegura, por ejemplo, no podrá educar adecuadamente a sus cachorros para que se conviertan en perros equilibrados.

En otras ocasiones, la causa del trauma es un destete demasiado temprano: si un cachorro es separado de su madre antes de tiempo, habrá muchas probabilidades de que se convierta en un perro apocado y miedoso.

Otro de los motivos por los que un perro puede mostrar resistencia a quedarse solo es el exceso de atención por parte de su dueño. Si estamos siempre junto a nuestro perro y no nos separamos de él en ningún momento, se acostumbrará a vivir de esa manera y, lógicamente, sufrirá mucho cuando tenga que estar solo.

Por último, cabe mencionar que el miedo a la soledad también es muy habitual en los perros maltratados y abandonados, lo que debemos tener en cuenta si nos planteamos adoptar un perro de cierta edad.

Antes de empezar: ¿cuánto tiempo puede estar un perro solo en casa?

Antes de preguntarnos cómo enseñar a un perro a quedarse solo, debemos pensar en cuáles son nuestras rutinas y cuánto tiempo deberá quedarse solo el animal.

Como norma general, nunca debemos dejar a un perro solo en casa durante más de seis u ocho horas. Esta cifra es solo orientativa, por supuesto, y todo dependerá de cómo sea nuestro perro. Los animales más jóvenes requieren más atención que los viejos, y además, por supuesto, cada perro tiene su propio carácter, por lo que algunos son más independientes que otros.

En cualquier caso, el perro no debe quedarse solo en casa un día entero, y mucho menos durante períodos más largos. Si no podemos evitarlo, deberemos recurrir a una persona que lo pasee, hoteles caninos u otras alternativas. Los perros son animales afectuosos y muy sociables, vinculados a sus dueños, por lo que períodos tan largos de soledad solo pueden dar como resultado todo tipo de trastornos de la conducta y problemas de salud.

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¿Cómo acostumbrar al perro a quedarse solo en casa?

Mi perro lo destroza todo cuando está solo… mi perro ladra y llora cuando se queda solo… ¿Cuántas veces hemos escuchado, o incluso dicho nosotros mismos, frases como estas?

Debemos entender que enseñar al perro a quedarse solo en casa implica no solo evitar que llore o ladre, sino asegurarnos de que está bien, entretenido, sin hambre, miedo o sed y tan feliz como sea posible.

Es decir, no debemos pensar únicamente en suprimir los comportamientos que nos molestan (ladrillos, lloros, destrozos), sino que debemos centrarnos, sobre todo, en la causa: la ansiedad que siente el animal al verse solo.

Recursos como los bozales o los collares antiladridos pueden ser útiles en situaciones concretas, pero si no trabajamos para educar al animal, solo conseguiremos aumentar su estrés y, con él, nuestros propios problemas.

Conseguir que un perro se acostumbre a estar solo en casa es un proceso gradual que exige tiempo. Deberemos valernos de refuerzos positivos para conseguir que el perro asocie los momentos de quedarse solo en casa con emociones agradables, no con ansiedad, estrés o miedo.

El procedimiento que recomendamos seguir es el siguiente:

  1. En primer lugar, tenemos que dejar espacio a nuestro perro. En casa jugaremos con él y le daremos cariño, sí, pero también debe tener momentos para entretenerse por su cuenta. Prestarle atención y mimarle constantemente hará mucho más difícil que aprenda a estar solo.
  2. El perro no debe ver nuestras entradas y salidas de casa como momentos especiales. Si queremos que no les dé ninguna importancia, tampoco debemos hacerlo nosotros. No nos despediremos de él ni le saludaremos efusivamente; así, conseguiremos que no se ponga alerta cuando vayamos a cruzar la puerta de la calle, y que no entienda nuestro regreso a un momento de emociones positivas (y nuestra ausencia, por contraste, como algo horrible).
  3. Sobre esta base, comenzaremos acostumbrar al perro a nuestras ausencias de forma paulatina. Empezaremos con salidas cortas de uno, dos o tres minutos, en las que incluiremos refuerzos positivos como chucherías o la comida favorita de nuestro perro. Al volver, solo le prestaremos atención y le haremos caricias cuando se haya relajado.
  4. En función de cómo se comporte nuestro perro y los avances que haga, iremos ampliando poco a poco el tiempo que pasamos fuera de casa: primero veinte minutos, después treinta, cuarenta, una hora, etc.
  5. Si queremos comprobar cómo se comporta nuestro perro en nuestra ausencia, podemos dejar una cámara en casa. Así, nos aseguraremos de que no hay comportamientos extraños, ni desperfectos o problemas que no detectemos al volver a casa.
  6. Será fundamental asegurarnos de que nuestro perro está entretenido, sobre todo cuando nuestras salidas comiencen a durar más tiempo. Podremos lograrlo con una combinación de juegos que estimulen sus sentidos (esconder comida, dejarle rastros, utilizar un Kong, etc.), sus juguetes favoritos para que mastique (una rutina que también podemos enseñarle), música suave, la televisión…
  7. Es recomendable introducir variaciones en el entorno del perro. Si siempre le dejamos los mismos juguetes, en el mismo sitio, al final dejarán de ser estimulantes. Para evitar que se acostumbre, podemos rotar los juegos, esconderle comida en sitios distintos, plantearle situaciones cada vez más complicadas… aquí podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad.
2019-12-04T07:12:30+00:00 08/10/2019 9:00:31 |Blog, Consejos|Sin comentarios
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