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¿Cómo bañar a un perro en casa?

Bañar al perro con cierta frecuencia es imprescindible para su bienestar y para que esté en las mejores condiciones posibles. Decimos que ha de hacerse aunque no le guste porque, en efecto, para muchos perros el baño es una experiencia aterradora. Algunos se resisten como pueden, mientras que otros se quedan paralizados de miedo. Enseguida hablaremos sobre cómo resolver estos problemas, pero, sean cuales sean las reacciones de nuestro perro, debemos tener claro que, como decíamos al principio, bañarle de vez en cuando es muy necesario.

En realidad, bañar al perro en casa no es complicado. Solo debemos disponer de un espacio apropiado, usar productos de higiene diseñados para él y lograr vencer, poco a poco, su miedo a esos momentos. Con un poco de trabajo, conseguiremos que los baños sean no solo una forma de mejorar el bienestar de nuestro perro, sino también una actividad muy divertida para ambos.

¿Cada cuánto tiempo hay que bañar a un perro?

Esta es una de las dudas más comunes que surgen cuando hablamos de darle un baño al perro: ¿cada cuánto tiempo debemos hacerlo?

Lo ideal es bañar al perro una vez al mes, aproximadamente. La frecuencia nunca debe ser superior a esa, salvo en momentos puntuales (por ejemplo, si hemos ido al monte con él y ha vuelto lleno de barro, o si huele mal, etc.). El motivo es que la piel de los perros tiene un tipo de grasa natural que les sirve de aislante y les protege. Los baños debilitan esa capa protectora, así que no debemos excedernos con ellos.

En el caso de los cachorros, es recomendable no bañarlo hasta que tenga al menos 3 meses de edad. En ese momento, deberemos empezar a enseñarle qué es el baño e ir acostumbrándole al proceso.

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¿Cómo conseguir que el perro no tenga miedo al baño?

La idea es lograr que el baño se convierta en una experiencia positiva para el perro. De nada sirve meterlo a la fuerza en la bañera o reñirlo: solo conseguiremos que su pánico hacia el baño aumente y que la próxima vez, cuando intuya que se acerca el momento, se resista aún con más ahínco.

Para que el perro pierda el miedo al baño –lo que, por cierto, no sucederá al instante, sino que será algo progresivo– debemos aplicar estos consejos:

  • Meterlo siempre en la bañera vacía. Si el perro ve que queremos meterlo directamente en el agua, se sentirá mucho más inquieto.
  • Hacerlo sin prisas. Abriremos el agua de forma progresiva, para que pueda acostumbrarse y entender que no pasa nada malo, y al principio le mojaremos con las manos, poco a poco.

  • Acompañar el proceso de baño de caricias, chucherías, palabras cariñosas… así, el baño se acabará convirtiendo en una experiencia que el perro asociará a estímulos positivos.
  • Evitar, al menos las primeras veces, los estímulos más agresivos. Por ejemplo, si el perro tiene miedo, no debemos enfocarle directamente con el chorro de agua ni utilizar el secador.
  • No debemos enfadarnos ni mostrarnos nerviosos o intranquilos. El perro siempre está muy pendiente de nuestro estado emocional, por lo que, si nos agobiamos, él acabará estresándose también.

En general, acostumbrar al perro al baño no debería ser difícil, pero exige paciencia, tiempo y varios intentos. No obstante, si nuestro perro siente una aversión especialmente fuerte hacia el baño, o si se pone agresivo y no logramos resolver el problema, tal vez sea buena idea recurrir a un adiestrador profesional.

Bañar a un perro paso a paso: así es como se debe hacer

  1. Elegir un lugar adecuado para el baño en función del tamaño del perro. Si es un perro grande, no será buena idea lavarlo en un plato de ducha de pequeño tamaño: solo conseguiremos que esté incómodo y se asuste. Bañeras y jardines son las opciones más recomendables.
  2. Antes de empezar, es recomendable darle un buen cepillado. Así, eliminaremos el pelo muerto y los nudos, lo que nos facilitará el enjabonado y aclarado.
  3. Utilizar productos de higiene para perros. La piel de los perros tiene un pH diferente del de la nuestra, por lo que en ningún caso debemos usar champús para personas.
  4. Meterlo en la bañera vacía y acostumbrarle poco a poco a la temperatura del agua.
  5. Mientras lo lavamos, debemos procurar no echarle agua en nariz, ojos u oídos.

  1. Masajear al perro poco a poco mientras lo mojamos. El pelo de muchos perros está compuesto por varias capas, por lo que deberemos ser concienzudos para asegurarnos de que el agua penetra en su cuerpo. De lo contrario, la limpieza será solo superficial.
  2. No cerrar el tapón de la bañera. No se trata de sumergir al perro en agua ni siquiera parcialmente –lo que podría asustarlo–, sino de ir eliminando la suciedad de su cuerpo. Es mejor que corra el agua.
  3. Los perros se resfrían con facilidad, por lo que debemos secar al nuestro cuidadosamente después de cada baño. Tendremos que hacerlo con toallas o, si no le da miedo, el secador. Si utilizamos este último aparato, lo mantendremos alejado el perro para no alterarlo, quemarlo ni resecarle los ojos.
  4. Por último, hemos de plantearnos si nuestro perro tiene necesidades de higiene particulares. Puede que su pelo requiera cuidados especiales, que haya que limpiar con más frecuencia sus oídos, su piel… Si tenemos dudas, lo mejor será consultar con nuestro veterinario.
2019-12-20T13:05:41+00:00 20/12/2019 9:00:29 |Blog|Sin comentarios
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