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¿En qué consiste la epilepsia en perros?

La epilepsia en perros es una enfermedad relativamente frecuente, por desgracia. Hay muchas diferencias entre perros y humanos, pero también tenemos ciertas cosas en común, y la incidencia de la epilepsia es una de ellas. Por suerte, tanto para nosotros como para nuestras mascotas la epilepsia es una enfermedad perfectamente controlable, cuyas causas y tratamiento son conocidos.

Como sucede con cualquier otra enfermedad, si sospechamos que nuestro perro tiene epilepsia, lo primero que tendremos que hacer será, por supuesto, llevarlo al veterinario. Detectar la enfermedad en sus fases iniciales ayuda mucho a contenerla, lo que significa que se reducirá la frecuencia y la intensidad de los ataques que suele producir la epilepsia.

La epilepsia en perros no debe tomarse a la ligera, pero es importante entender que los perros que la sufren siguen siendo, por lo demás, animales sanos, capaces de llevar una vida plena y feliz, muy parecida a la que disfrutaban antes de que les fuera diagnosticada la enfermedad.

También debemos tener en cuenta que la experiencia de un perro con la epilepsia no es extrapolable a los demás. Cada perro es un mundo, y si esto se puede aplicar a cualquier enfermedad, aún más a la epilepsia. Los síntomas pueden variar mucho de un perro a otro, por lo que no debemos actuar con nuestro perro en base a lo que nos cuenten otros dueños, sino únicamente siguiendo los consejos de nuestro veterinario. De esa manera, con un tratamiento individualizado y nuestra atención y cariño, nuestro perro seguirá siendo el de siempre.

Qué es la epilepsia en perros: causas y origen de la enfermedad

La epilepsia en perros es una enfermedad neurológica que puede manifestarse en cualquier momento de la vida del animal, aunque normalmente los primeros ataques llegan cuando aún es un cachorro y, en general, entre los seis meses y los seis años de edad.

La causa de la epilepsia son diversas lesiones estructurales en el cerebro del perro que generan descargas electroquímicas, que son lo que causa los ataques repentinos. A diferencia de otras enfermedades, la epilepsia no tiene relación con la falta de ninguna vitamina, hormonas o cualquier otro problema físico. No hay virus ni bacterias, por lo que tampoco es contagiosa.

La epilepsia no es desencadenada por ninguna causa específica, y hay tantos orígenes de la enfermedad como perros que la sufren. El problema que está detrás de la epilepsia es un defecto genético, frecuentemente hereditario, que crea los problemas en el cerebro. Además, hay algunas razas que son más propensas que otras debido a sus genes recesivos, como los Cocker Spaniel, Beagles o Pastores Belgas, entre otras.

Suele decirse que las razas de perros grandes sufren epilepsia con más frecuencia que las medianas y pequeñas, pero esto no está del todo claro. Sí se sabe que la incidencia de la enfermedad es mayor entre los machos que entre las hembras, aunque ningún perro está libre de sufrirla.

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Síntomas de la epilepsia en perros

La epilepsia en perros se manifiesta, fundamentalmente, a través de los ataques característicos de la enfermedad. Estos ataques, producidos, como decimos, por descargas eléctricas en el cerebro del perro, se dividen en tres fases claramente diferenciadas.

Conocerlas nos ayudará a identificar una posible epilepsia; además, hará también que nos resulte más sencillo estar preparados y ayudar a nuestro perro cuando ya esté diagnosticado.

Las fases de los ataques de epilepsia en perros son las siguientes:

  • Antes del ataque epiléptico (aura): el comportamiento del perro cambiará de forma sutil, pero perceptible. Se pondrá nervioso sin motivo aparente y puede que se muestre desorientado. En algunos casos, el perro temblará o incluso vomitará espuma de color blanco. Esta fase suele durar minutos, pero en algunos casos puede llegar a durar varias horas, o incluso días.
  • Durante el ataque epiléptico (ictal): el perro se pondrá rígido, se caerá y comenzará a sufrir convulsiones. Es muy frecuente que salive en abundancia, o incluso que se haga sus necesidades, ya que no podrá controlar el esfínter. En la mayor parte de los casos, el perro terminará por quedarse inconsciente.
  • Después del ataque epiléptico (posictal): el perro se mostrará aturdido, confundido y muy desorientado. Pueden aparecer toda clase de síntomas neurológicos como, por ejemplo, ceguera y sordera temporales.

 

Si notamos que nuestro perro va a sufrir un ataque epiléptico debemos, en primer lugar, conservar la calma. Es recomendable colocar al perro sobre una superficie blanda, como un sofá o una cama, para evitar que se haga daño al caerse tras perder el conocimiento. No debemos manipular al perro mientras dure el ataque, y particularmente debemos evitar intentar sacarle la lengua o meterle la mano en la boca: en ambos casos, podríamos recibir mordiscos inesperados, ya que el perro no es consciente de lo que hace.

Después del ataque, que normalmente durará uno o dos minutos (aunque en ciertos casos pueden ser mucho más largos) el perro se mostrará agotado y, al mismo tiempo, aterrorizado. Es posible que intente huir de nosotros, que se choque contra las paredes… debemos tener cuidado, ya que el perro podría mordernos simplemente por el pánico y la ansiedad que le genera la situación.

¿Tiene tratamiento la epilepsia en los perros?

La epilepsia canina no tiene cura, ni existe ningún tipo de terapia que pueda prevenir su aparición. No obstante, sí que es posible controlar las convulsiones casi completamente y minimizar la mayor parte de sus efectos perjudiciales para el perro. Es difícil que las convulsiones desaparezcan del todo, pero sí es posible reducir su frecuencia, duración y gravedad.

Esto se logra mediante la administración de fármacos antiepilépticos. El tipo de fármaco, la frecuencia de administración y todas las demás características del tratamiento deberán ser establecidos por el veterinario, que tendrá en cuenta factores como la gravedad de la epilepsia del perro, su raza, edad, peso, etc. No existen remedios caseros o alternativos para la epilepsia, por lo que en ningún caso debemos posponer la visita al veterinario para intentar medicar al perro por nuestra cuenta.

Debemos tener en cuenta también que la medicación anticonvulsiva no hace efecto de forma inmediata. Siempre funciona, pero podemos llegar a tardar meses en ver sus efectos en los ataques de nuestro perro.

2019-12-04T07:12:30+00:00 27/09/2019 9:00:32 |Blog, Consejos, Salud|Sin comentarios
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