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Es habitual relacionar las actividades caninas a paseos implacables, footing, ir en bicicleta o lanzar pelotas. Nuestro afán es "agotar" al perro para que se quede tranquilo en casa. Lo que también hay que tener en cuenta es que con el entrenamiento aumenta la masa muscular y, por tanto, la capacidad de generar energía. Esto quiere decir que se produce una mejora en la eficiencia de los músculos, lo cual permite el mismo nivel de trabajo con menos "gasolina". Al final nos encontramos con un perro al que siempre hay que aumentar el nivel de ejercicio y que, si un día no podemos sacarlo el tiempo suficiente, nos da problemas.

El ejercicio físico es un complemento que ayuda a que el perro tenga un buen carácter, aunque algunos perros (a causa de su edad, de una enfermedad o de su tamaño) les es imposible realizar según qué ejercicios.
Todo ello no debería representar ningún problema, ya que las posibilidades para jugar son muy variadas y se pueden adaptar muy fácilmente en función de las características de la mascota. Si, por ejemplo, su perro es todavía un cachorro, una mezcla de ejercicios mentales, motrices y de coordinación servirán para estimularlo mentalmente y serán de gran ayuda para su desarrollo. Los perros adultos también se muestran más tranquilos si se les proporciona la estimulación física y mental necesaria.
El entrenamiento de habilidades caninas, los ejercicios de rastreo o, según la metodología de aprendizaje, el agility, son solo un ejemplo de las actividades que le ayudarán a mejorar la capacidad mental de su perro y que fortalecerá el vínculo entre ambos. Jugando con su perro, usted descubrirá cosas que jamás hubiese imaginado que fuesen capaces de hacer.
Los animales mentalmente activos se conservan en mejor forma. La estimulación cognitiva reduce los niveles de ansiedad, además de ayudar a que mejoremos el vínculo con nuestro perro y que éste aumente la confianza en sí mismo. ¿Puede pedirse algo más?
Edurne García Educadora canina de Zaunk
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